Nadie sabe cuanto le echo de menos, ni lo que he llorado por no tenerle cerca, ni tan siquiera lo mucho que le he extrañado durante estos dos últimos años...
Es increible como alguien que aparece por casualidad se convierte en una pieza imprescincible en tu vida, en este caso, en mi vida... Ahora ya entiendo los consejos que me daban los profesores cuando me dijeron que me juntase con los de 2º... ahora, ya lo entiendo...
Le llevo echando de menos desde aquel 8 de junio que se fue del colegio y trece meses después volví a verle... un mes de agosto, sin yo acordarme que le vendría a mi pueblo, le ví... fue tal la emoción que tuve de verle que cuando le dí el achuchón apunto estuve de llorar al igual que cuando se fue.
Me acuerdo de él cada día, de los recreos tan "geniales" en los "scouts", estabamos siempre juntos, siempre de cachondeo, de risas... siempre a su lado me sentía protegida, sabía que no pasaría nada y hoy día sigo pensando lo mismo, es más, sé que siempre le voy a tener ahí, para lo bueno como para lo malo...
Aunque le haya agradecido lo que ha hecho por mí, en realidad no tendré tiempo suficiente para agredecerselo realmente y él lo sabe...
En estos dos años cuando se proponía una excursión yo siempre decía Madrid, para ir a la uni donde está él, solo para verle y estar aunque fuese media hora cerca de él...
En los recreos me siento "sola", ya no es el mismo ambiente que antes, ni la misma gente, ni nada... todo está tan cambiado que siempre desearía un recreo más, solo uno más como hace tres años.
Ahora, desde que se fue, estoy deseando verle, tener un achuchón y que se burle de mi, me haga renegar y el se ría con mis enfados de niña pequeña..
La verdad nunca antes había necesitado cerca tanto a una persona como a él, puedo decir que él, ha sido, es y será el mejor regalo que me ha puesto la vida por medio.
Te quiero J.
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